Economía
Petróleo a US$100: el impacto del ataque a Irán en los surtidores y la economía argentina

El reciente ataque a Irán perpetrado por fuerzas de Estados Unidos e Israel este sábado 28 de febrero de 2026 ha generado un terremoto en los mercados energéticos globales, impulsando proyecciones que sitúan al petróleo Brent en los US$100 por barril. La ofensiva militar contra puntos estratégicos del régimen persa, que posee el 10% de las reservas mundiales de crudo, desató una reacción inmediata en los activos de refugio y contratos a futuro. Analistas internacionales advierten que, de concretarse un bloqueo en el Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del suministro global—, el precio del crudo sufriría un salto superior al 37% respecto al cierre previo.
Ataque a Irán: impacto en Argentina
En Argentina, el Ministerio de Economía y las petroleras locales monitorean con urgencia el impacto que esta escalada tendrá sobre la estructura de costos internos, el precio de los combustibles y el cumplimiento de las metas de inflación para el primer semestre del año.
El riesgo del Estrecho de Ormuz y el salto del barril
La principal preocupación de los operadores financieros radica en la vulnerabilidad de las rutas comerciales de Medio Oriente. Tras el ataque a Irán, las autoridades de Teherán emitieron mensajes de radio de alta frecuencia advirtiendo que «ningún barco tiene permitido pasar por el estrecho de Ormuz». Esta vía fluvial es el cuello de botella más importante del mundo para el tránsito de energía; un cierre prolongado reduciría drásticamente la oferta global, empujando el valor del barril hacia los tres dígitos de forma inminente.
Antes del inicio de las hostilidades, el crudo Brent cotizaba en torno a los US$72,48. Sin embargo, el escenario de guerra abierta introduce una prima de riesgo geopolítico que los expertos estiman entre los US$15 y US$25 por unidad. Este shock de oferta no solo afecta a los países importadores, sino que reconfigura el mapa de inversiones globales. Mientras el oro se dispara como valor refugio, el mercado de criptomonedas mostró signos de debilidad este sábado, con el Bitcoin operando a la baja ante la incertidumbre generalizada que envuelve a los activos de riesgo.
Impacto en Argentina: combustibles e inflación en la mira
Para la economía argentina, el ataque a Irán trae la suba internacional del crudo que es una moneda de dos caras. Por un lado, el incremento de precios internacionales mejora la rentabilidad de las empresas que operan en Vaca Muerta, incentivando las exportaciones y el ingreso de divisas. No obstante, el efecto negativo es inmediato en el surtidor. Dado que el mercado local de hidrocarburos se encuentra desregulado y alineado a la paridad de exportación, un barril a US$100 obligaría a las petroleras a aplicar aumentos significativos en la nafta y el gasoil para evitar el desabastecimiento o la pérdida de rentabilidad.
La Secretaría de Energía ya venía postergando subas en los impuestos a los combustibles para contener el índice de precios al consumidor (IPC). Con este nuevo frente externo, la presión inflacionaria se intensifica. El transporte de cargas y pasajeros, que depende directamente del valor del gasoil, trasladará los costos a la cadena de alimentos y productos básicos. Economistas locales estiman que cada 10% de aumento en el petróleo internacional impacta de manera directa en la inflación mayorista, complicando los planes del Gobierno Nacional de mantener un sendero de desinflación sostenible.
El rol de Vaca Muerta ante la crisis energética global
En términos de inversión, el conflicto podría acelerar proyectos de infraestructura en la Cuenca Neuquina. Argentina produce actualmente cerca de 760.000 barriles diarios, de los cuales una porción creciente se destina al mercado externo. Si el precio se mantiene en niveles récord, la ventana de oportunidad para el país se agranda, permitiendo capturar mercados que hoy dependen del crudo iraní o ruso.
Sin embargo, el acceso al crédito internacional podría volverse más costoso si el riesgo global aumenta. El sector del agro también entra en alerta roja: un petróleo más caro encarece los fertilizantes nitrogenados y los fletes marítimos, lo que podría erosionar los márgenes de la próxima cosecha gruesa. El desafío para la administración central será equilibrar la oportunidad exportadora con la necesidad de proteger el bolsillo de los consumidores locales, quienes ya enfrentan subas tarifarias en otros servicios públicos.
Proyecciones financieras y política monetaria tras el ataque a Irán
A nivel internacional, el salto del petróleo añade una presión adicional a los bancos centrales, incluida la Reserva Federal de EE. UU., que podrían verse obligados a revisar sus políticas de tasas de interés ante un repunte de la inflación global. En el plano local, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) deberá vigilar de cerca el comportamiento del dólar frente a la volatilidad de los commodities.
Si bien Argentina ya no es un importador neto de energía como en la década pasada, el costo de oportunidad de consumir internamente un recurso que vale US$100 afuera genera tensiones en la política de subsidios y precios regulados. El lunes, con la apertura de los mercados asiáticos y europeos, se conocerá la magnitud real del impacto financiero. Por ahora, el mercado descuenta una semana de extrema volatilidad, donde el crudo será, una vez más, el gran termómetro de la estabilidad mundial.
Economía
Exportaciones de aceite de girasol de Argentina 2026: cosecha récord, 13,8% del mercado mundial y el retroceso de Rusia y Ucrania
El USDA proyecta una cosecha récord de 7 millones de toneladas y Argentina ya representa el 13,8% del comercio mundial de aceite de girasol.

Después de más de veinte años cediendo posiciones en el mercado internacional, la Argentina empieza a recuperar protagonismo en el comercio mundial de aceite de girasol. El proceso que comenzó a fines de los años noventa, cuando el país controlaba más de la mitad de ese mercado, y que se diluyó con el avance productivo de Ucrania y Rusia, muestra hoy señales concretas de reversión. Las exportaciones de aceite de girasol de Argentina en 2026 se perfilan como las más significativas en más de dos décadas, impulsadas por una cosecha que el organismo de agricultura de los Estados Unidos proyecta como una de las mejores de la historia reciente.
En su último informe mensual, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos —USDA, por sus siglas en inglés— elevó su estimación para la cosecha argentina de girasol a 7 millones de toneladas, lo que representaría un incremento interanual del 25,2%. De confirmarse ese número, sería uno de los registros más altos de las últimas campañas para el sector. Las proyecciones locales son algo más moderadas: la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantuvo su estimación en 6,2 millones de toneladas, aunque destacó la posibilidad de rindes por encima de los promedios históricos en varias regiones productoras del país.
Cómo quedó el mapa mundial de exportaciones de aceite de girasol con Argentina
El peso de la Argentina en el comercio internacional del producto ya es mensurable. Según los datos del USDA, el país representa actualmente el 13,8% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol. En términos prácticos, eso equivale a casi una de cada siete toneladas del producto que se comercializan en el mundo. El dato se vuelve más significativo cuando se lo contrasta con la participación actual de los dos grandes jugadores del sector: Ucrania alcanza el 33,2% del mercado global y Rusia el 30,3%, ambos con una participación relativa en descenso respecto a sus picos históricos.
El impacto sobre la balanza comercial ya es visible. Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino, durante enero de 2026 las exportaciones del complejo girasol generaron ingresos por 210,1 millones de dólares, un salto interanual del 173,2%. Un número que pone en contexto la magnitud del rebote productivo y su efecto directo sobre las divisas que ingresan al país.
De líder absoluto a tercer jugador: qué pasó en dos décadas
Para entender el presente del sector hay que remontarse a los años noventa y los primeros de este siglo. En la campaña 2001/2002, la Argentina concentraba cerca del 60% del comercio mundial de aceite de girasol, con Ucrania muy por detrás con el 25% y Rusia con apenas el 6%. Era una posición de dominio casi monopólico que convirtió a la Argentina en el referente global indiscutido del sector durante esa etapa.
La pérdida de ese liderazgo fue gradual pero sostenida. Ucrania y Rusia expandieron agresivamente su superficie sembrada a lo largo de los años 2000, incorporaron tecnología de última generación en la siembra, la cosecha y el procesamiento, y desarrollaron una industria de crushing —el proceso de extracción del aceite a partir de la semilla— que les permitió agregar valor local antes de exportar. El resultado fue que la región del Mar Negro pasó de ser un jugador secundario a concentrar más del 60% del comercio mundial del producto.
La Argentina y sus exportaciones de aceite de girasol, en ese mismo período, acumuló factores que debilitaron su posición competitiva. El esquema de retenciones a las exportaciones que estuvo vigente durante buena parte de las dos últimas décadas redujo los incentivos para el cultivo de girasol en los productores del interior. La reorientación de la matriz agrícola hacia la soja y el maíz —cultivos que ofrecían mejores paquetes tecnológicos y mayor rentabilidad durante el boom de los commodities— redujo el área destinada al girasol de manera sostenida. Y la inversión en tecnología e infraestructura de procesamiento no acompañó el ritmo que sí tuvieron los competidores del Mar Negro.
La guerra en Medio Oriente y el efecto sobre el mercado global
El escenario internacional en el que se produce este retorno argentino al mercado tiene características particulares. La escalada bélica en Medio Oriente, con las consecuencias directas sobre la producción y el comercio en la región, generó una mayor incertidumbre en los mercados de commodities agrícolas y alimentó la demanda de proveedores alternativos a los del Mar Negro. La Argentina aparece en ese contexto como una fuente de abastecimiento con menor exposición a los riesgos geopolíticos que afectan a Ucrania y Rusia.
A ese factor se suma la tensión estructural que el USDA identificó en su informe: la relación entre stocks y consumo mundial de aceite de girasol continúa cayendo y se ubica en torno al 13,5%, un nivel que refleja una oferta ajustada frente a una demanda que no cede. En ese contexto de mercado tenso, cada tonelada adicional que la Argentina puede colocar en el exterior tiene un valor estratégico que trasciende el mero dato estadístico.
La Ley de Semillas y el debate pendiente del sector
La recuperación del protagonismo argentino en las exportaciones de aceite de girasol llega en simultáneo con un debate interno que el sector agroindustrial no termina de resolver: la actualización de la Ley de Semillas. El marco normativo vigente es considerado por buena parte de los actores del agro como un freno para cerrar la brecha de rendimientos por hectárea respecto a los competidores directos, especialmente los de Europa del Este.
La discusión no es menor. Si la Argentina lograra acercar sus rindes por hectárea en girasol a los que obtienen Ucrania y Rusia con tecnología más avanzada, el potencial exportador del sector se multiplicaría de manera significativa. El debate, sin embargo, está lejos de resolverse: parte del agro resiste mayores regulaciones sobre semillas, mientras que la mayoría de los actores del sector reconoce que algún tipo de actualización normativa es necesaria para no seguir perdiendo terreno tecnológico frente a los competidores globales.
Una oportunidad que el país ya sabe cómo desperdiciar
La historia reciente del girasol argentino es también la historia de cómo el país puede desaprovechar ventajas competitivas genuinas. El dominio que la Argentina tuvo en los años noventa no era casual: respondía a condiciones agroecológicas privilegiadas, a una industria de crushing desarrollada y a productores con experiencia en el cultivo. Lo que cambió no fue la tierra ni el clima, sino las reglas del juego: retenciones, brecha cambiaria, falta de inversión tecnológica y un marco regulatorio que no acompañó la evolución del mercado global.
El rebote productivo de 2026 ocurre en un contexto de menor presión sobre los exportadores y de precios internacionales elevados por la tensión en el Mar Negro. Las condiciones están dadas para un retorno sostenido. La pregunta que el sector se hace, y que la historia justifica plantearse, es si esta vez el entorno institucional y las políticas públicas van a acompañar o si, como en otros ciclos, la ventana se cerrará antes de que la Argentina termine de aprovecharla.
Lo que los datos de hoy muestran es que el mercado mundial del aceite de girasol tiene espacio para más Argentina. El USDA lo proyecta. Los precios internacionales lo convalidan. El desafío es que el país esté a la altura de la oportunidad.
Economía
Milei, diez gobernadores y el gabinete económico despliegan la mayor ofensiva de atracción de inversiones de la era libertaria
La Argentina Week en Nueva York reúne del 9 al 12 de marzo a más de 300 CEOs globales, fondos de inversión y ejecutivos de JP Morgan, Bank of America y Citibank; el RIGI y Vaca Muerta son los ejes de una jugada que combina diplomacia económica con exhibición de gobernabilidad.

La Argentina Week Nueva York 2026 arrancó este lunes 9 de marzo como el evento de promoción de inversiones más ambicioso que el Gobierno de Javier Milei organizó desde su asunción en diciembre de 2023. En la ciudad que concentra el mayor volumen de capital del mundo, el presidente argentino desplegó una agenda que combina dos objetivos simultáneos y mutuamente reforzantes: seducir a los grandes fondos y corporaciones globales con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como producto estrella, y mostrarle a Wall Street que el proyecto libertario tiene respaldo político real más allá de la Casa Rosada. El martes 10, Milei tendrá un encuentro con Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, y ambos inaugurarán la Argentina Week 2026, el foro en el que participarán más de 300 altos empresarios, diversos integrantes del Gabinete y una decena de gobernadores argentinos para promocionar diferentes sectores estratégicos. La presencia de los mandatarios provinciales no es un accesorio del evento: es su argumento político más potente. Si diez gobernadores de distintos partidos y distintas provincias compran un pasaje a Nueva York para pararse junto al Presidente frente a los dueños del capital global, el mensaje que transmiten es claro: Argentina es un país gobernado con consenso, con estabilidad institucional y con vocación inversora que excede al liderazgo de un solo hombre.
Quiénes son los diez gobernadores de la Argentina Week y qué ofrecen
Los mandatarios provinciales confirmados para la Argentina Week Nueva York 2026 son Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes). El listado no es casual: refleja con precisión quirúrgica el mapa de los recursos naturales estratégicos que el Gobierno quiere poner en valor ante los inversores internacionales.
Los mandatarios estarán divididos en dos grupos según las características de sus provincias. En las exposiciones relacionadas con minería y minerales críticos estarán Orrego (San Juan), Jalil (Catamarca), Sadir (Jujuy), Sáenz (Salta) y Vidal (Santa Cruz). En las relacionadas con generación de energía e infraestructura exportadora estarán Figueroa (Neuquén), Weretilneck (Río Negro), Cornejo (Mendoza), Torres (Chubut) y Valdés (Corrientes).
La composición partidaria del grupo es también elocuente. Hay radicales como Cornejo, Sadir y Valdés; peronistas como Jalil y Sáenz; y fuerzas provinciales como Figueroa en Neuquén. Fue un comité integrado por la embajada argentina ante EE.UU., JP Morgan y Bank of America el encargado de definir a qué mandatarios se invitaría. Que sean los propios bancos organizadores quienes seleccionaron a los gobernadores no es un detalle menor: implica que Wall Street tiene criterios propios sobre qué provincias y qué recursos les resultan más atractivos, y que el Gobierno aceptó ese mecanismo de selección.
Fuentes oficiales aclararon que los mandatarios provinciales costearán sus propios viajes y lo harán ajenos a la delegación presidencial, que estará compuesta por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y los ministros Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Mario Lugones y Pablo Quirno, además del titular del Banco Central, Santiago Bausili.
El RIGI como producto estrella: qué se les vende a los inversores en Nueva York
El eje central de la Argentina Week Nueva York 2026 es la promoción del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. El RIGI, vigente hasta julio de 2026 y prorrogable por un año adicional hasta el 8 de julio de 2027, está orientado a proyectos que involucren inversiones superiores a USD 200 millones y tiene como finalidad otorgar previsibilidad, estabilidad y certidumbre jurídica a proyectos de gran envergadura.
Los números que el equipo económico presentó en Nueva York son contundentes. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que ya hay 10 proyectos aprobados por USD 25.479 millones y muchos más en evaluación. Además, prorrogó el régimen por un año e incorporó nuevos desarrollos de upstream petróleo y gas con un piso de inversión de USD 600 millones. En paralelo, doce proyectos mineros RIGI recibieron aprobación a marzo de 2026, representando más de USD 26.000 millones en inversión comprometida en múltiples provincias y sectores de commodities, generando más de 2.300 puestos de trabajo directos e indirectos y contribuyendo USD 750 millones anuales en ingresos de exportación.
El evento pretende posicionar a Argentina como un destino atractivo para inversiones productivas y no solo para movimientos financieros de corto plazo. El embajador Alec Oxenford subrayó que «la mitad de los participantes son CEOs de compañías globales con interés en invertir en sectores clave» y que la expectativa superó ampliamente las previsiones iniciales. Entre los paneles programados se destaca la participación del canciller Pablo Quirno —con foco en la alianza estratégica Argentina-Estados Unidos en el nuevo contexto geopolítico— y la entrega de menciones a las empresas denominadas «RIGI Champions», a cargo de Caputo.
La agenda de Milei en Nueva York: de JP Morgan a la tumba del Rebe
La agenda presidencial en el marco de la Argentina Week Nueva York 2026 combinó, como es habitual en los viajes internacionales de Milei, compromisos económicos de alto voltaje con paradas de fuerte contenido simbólico personal. El domingo 8, antes del inicio formal del evento, el Presidente visitó la tumba del Rebe de Lubavitch, una de sus referencias espirituales, que ya visitó en otras ocasiones desde que asumió. El lunes 9 disertó en la Universidad Yeshiva y participó de la Gala Anual J100 de The Algemeiner, donde ofreció unas palabras.
El martes 10, el día central del evento, Milei mantuvo un encuentro breve con Jamie Dimon —CEO de JP Morgan— e inauguró formalmente la Argentina Week. Sturzenegger lideró encuentros en Citibank, mientras Caputo y Bausili explicaron la política monetaria ante ejecutivos del Bank of America. El cierre del evento está programado en la sede de Microsoft en Times Square, con la entrega de los galardones a las empresas que invirtieron bajo el RIGI.
El viaje incluyó también una parada política de alto impacto geopolítico en Miami, donde Milei participó de la cumbre «Shield of the Americas» convocada por Donald Trump. Luego de ratificar la alianza geopolítica con Estados Unidos al participar junto a otros once líderes de la región del lanzamiento de una nueva coalición militar americana, Milei también sostuvo un encuentro privado con el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Bessent, uno de los artífices del auxilio financiero al Gobierno argentino en la previa de las elecciones de 2025, publicó en sus redes: «El programa de ‘Paz a través del fortalecimiento económico’ ha sido y sigue siendo un éxito rotundo. La Argentina ha logrado reducir las primas del mercado de bonos y está acumulando reservas muy por encima de los objetivos del Fondo Monetario Internacional.»
La gobernabilidad como argumento de inversión
La decisión de llevar a diez gobernadores a la Argentina Week Nueva York 2026 responde a una lógica que va más allá de las presentaciones sectoriales. El objetivo central de la gira es exhibir unidad política y respaldo institucional ante los grandes fondos de inversión y ejecutivos financieros. La presencia de mandatarios provinciales busca enviar una señal de estabilidad y previsibilidad, mostrando que el plan económico del Gobierno cuenta con apoyo más allá del oficialismo.
En términos de diplomacia económica, la estrategia es sofisticada: los grandes fondos globales no invierten solo en función de los retornos proyectados, sino también de la evaluación del riesgo político. Un país donde el presidente tiene apoyo de gobernadores de distintos colores partidarios reduce, al menos sobre el papel, ese riesgo político. Si bien el marco normativo del RIGI es visto con buenos ojos por los inversores internacionales, la sostenibilidad política del modelo sigue siendo la gran pregunta en los centros financieros. El Gobierno intenta despejar estas dudas mostrando un compromiso innegociable con el superávit fiscal y la desregulación económica.
Las voces críticas: lo que no se dice en los paneles de Nueva York
La Argentina Week Nueva York 2026 tiene sus aplausos, pero también sus cuestionadores. Desde sectores opositores y de la sociedad civil se señaló que el evento celebra un modelo de desarrollo basado en la extracción de recursos naturales que históricamente concentró ganancias en pocas manos y dejó pasivos ambientales y sociales sin resolver en las provincias productoras. La reforma a la Ley de Glaciares —que varios de los gobernadores presentes en Nueva York apoyaron explícitamente— fue citada como un ejemplo de las concesiones ambientales que el modelo RIGI implica.
Desde el campo sindical, la reforma laboral recién promulgada fue señalada como parte del mismo paquete que se vende en Nueva York: un país con costos laborales más bajos, menor protección del empleo y mayor flexibilidad para los inversores. La pregunta que no tiene respuesta en los paneles del JP Morgan es si esas condiciones son sustentables políticamente en el largo plazo, especialmente cuando las encuestas muestran que la aprobación del Gobierno viene cayendo y que el malhumor social está en su punto más alto desde la asunción de Milei.
El contraste entre la vidriera de Nueva York y la realidad del consumo doméstico —con diez meses consecutivos de caída en las ventas minoristas pymes— es el dato que el Gobierno prefiere no poner en el centro del escenario durante la Argentina Week, pero que los inversores más sofisticados tienen muy presente a la hora de evaluar la sostenibilidad del modelo.
Lo que sigue: de Nueva York a Santiago de Chile
Al concluir la Argentina Week Nueva York 2026, Milei partirá hacia Santiago de Chile para participar de la ceremonia de investidura del presidente electo José Antonio Kast, completando así un viaje internacional que lo conecta con los dos ejes geopolíticos centrales de su política exterior: el alineamiento con Washington y la articulación con los gobiernos de centroderecha de la región latinoamericana. La pregunta que quedará abierta cuando el avión presidencial despegue de Nueva York es cuánto de lo conversado en los pasillos del JP Morgan y el Bank of America se convertirá en inversión real, con empleos concretos y divisas genuinas, en las provincias argentinas que estos diez gobernadores representaron en la Gran Manzana.
Economía
Aumentos de marzo: gas +45% y subas en luz y nafta golpean el bolsillo

Los aumentos de marzo en luz, gas y nafta encendieron las alarmas en hogares y empresas. El dato que más preocupa es el incremento del 45% en el precio del gas mayorista, impulsado por tensiones internacionales vinculadas al mercado energético en Qatar y Europa.
La suba repercute directamente en las tarifas locales y amenaza con trasladarse a las boletas en las próximas semanas.
El impacto no es aislado. También se registran ajustes en electricidad y combustibles, en un contexto donde la inflación todavía condiciona el poder adquisitivo.
Por qué sube 45% el gas
El aumento del 45% en el gas responde a factores externos. La inestabilidad en el suministro global, con foco en conflictos geopolíticos y restricciones logísticas en Medio Oriente y Europa, elevó el precio internacional del GNL.
Argentina depende parcialmente de importaciones para cubrir picos de demanda, especialmente en invierno. Por eso, cualquier salto en el valor internacional se traslada al esquema local.
El incremento impacta primero en el costo de generación y luego en la tarifa final.
Cómo impactará en las boletas locales
El efecto en las facturas dependerá del esquema de segmentación vigente.
Usuarios con tarifa plena podrían sentir un ajuste significativo. En cambio, sectores subsidiados verán un impacto parcial, aunque no estarán exentos.
Las distribuidoras ya anticipan que el traslado será progresivo, pero inevitable. El gas no solo incide en consumo residencial: también impacta en industrias y comercios.
En consecuencia, el aumento puede trasladarse a precios de bienes y servicios.
Luz y nafta también presionan
Los aumentos de marzo en luz, gas y nafta no se limitan al gas.
La electricidad también registró ajustes vinculados a costos de generación y transporte. En paralelo, la nafta volvió a subir por actualización impositiva y variación del precio internacional del petróleo.
El encarecimiento del combustible repercute en logística, transporte y alimentos.
El efecto combinado presiona sobre la inflación mensual y complica las proyecciones oficiales.
Impacto macroeconómico
Desde el punto de vista macro, los incrementos en energía tienen doble efecto.
Por un lado, reducen el gasto en subsidios si el traslado al usuario es mayor. Por otro, generan presión inflacionaria.
El desafío para el Gobierno será equilibrar el objetivo fiscal con el costo social.
Además, el aumento del gas incide en la competitividad industrial. Sectores electrointensivos y pymes advierten que el nuevo cuadro tarifario encarece la producción.
El bolsillo en el centro del debate
“No hay bolsillo que aguante” es la frase que se repite en redes sociales.
El salario promedio enfrenta un escenario donde servicios públicos y combustibles absorben una porción creciente del ingreso mensual.
El riesgo es que el consumo interno se resienta, afectando actividad comercial y recaudación.
Aumentos de marzo en luz gas y nafta
Los aumentos de marzo en luz, gas y nafta configuran un nuevo capítulo de presión sobre la economía doméstica.
El 45% en el gas, sumado a subas en electricidad y combustibles, anticipa un mes complejo en materia inflacionaria.
El impacto final dependerá de la velocidad de traslado a tarifas y de la capacidad oficial para contener expectativas.
La energía vuelve a ser un factor decisivo en la estabilidad económica.















